martes, 19 de marzo de 2013
Obama pide al papa Francisco I paz y seguridad con Ley Dominical
Apo 13:1
El monstruo del mar
Vi subir del mar un monstruo que tenía siete cabezas y diez cuernos. En cada cuerno tenía una corona, y en las cabezas tenía nombres ofensivos[a] contra Dios.
Apo 13:2 Este monstruo que yo vi, parecía un leopardo; y tenía patas como de oso, y boca como de león.[b] El dragón le dio su poder y su trono, y mucha autoridad.[c]
Apo 13:3 Una de las cabezas del monstruo parecía tener una herida mortal; pero la herida fue curada, y el mundo entero se llenó de asombro y siguió al monstruo.[d]
Apo 13:4 Adoraron al dragón porque había dado autoridad al monstruo, y adoraron también al monstruo, diciendo: “¿Quién hay como este monstruo, y quién podrá luchar contra él?”
Apo 13:5 También se le permitió al monstruo decir cosas arrogantes y ofensivas contra Dios, y tener autoridad durante cuarenta y dos meses.[e]
Apo 13:6 Y así lo hizo; habló contra Dios,[f] y dijo cosas ofensivas contra él y su santuario y contra los que están en el cielo.
Apo 13:7 También se le permitió hacer guerra contra el pueblo santo, hasta vencerlo;[g] y se le dio autoridad sobre toda raza, pueblo, lengua y nación.[h]
Apo 13:8 A ese monstruo lo adorarán todos los habitantes de la tierra cuyos nombres no están escritos, desde la creación del mundo,[i] en el libro de la vida[j] del Cordero que fue sacrificado.
Apo 13:9 Si alguno tiene oídos, oiga:
Apo 13:10 “A los que deban ir presos,
se los llevarán presos;
y a los que deban morir a filo de espada,
a filo de espada los matarán.”[k]
Aquí se verá la fortaleza y la fe del pueblo santo.[l]
Apo 13:11
El monstruo de la tierra
Después vi otro monstruo, que subía de la tierra. Tenía dos cuernos que parecían de cordero, pero hablaba como un dragón.
Apo 13:12 Y tenía toda la autoridad del primer monstruo, en su presencia, y hacía que la tierra y sus habitantes adoraran al primer monstruo,[m] el que había sido curado de su herida mortal.[n]
Apo 13:13 También hacía grandes señales milagrosas. Hasta hacía caer fuego del cielo a la tierra, a la vista de la gente.
Apo 13:14 Y por medio de esas señales que se le permitía hacer en presencia del primer monstruo, engañó a los habitantes de la tierra[ñ] y les mandó que hicieran una imagen de aquel monstruo que seguía vivo a pesar de haber sido herido a filo de espada.
Apo 13:15 Y al segundo monstruo se le dio el poder de dar vida a la imagen del primer monstruo, para que aquella imagen hablara e hiciera matar a todos los que no la adorasen.
Apo 13:16 Además, hizo que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, les pusieran una marca en la mano derecha o en la frente.[o]
Apo 13:17 Y nadie podía comprar ni vender, si no tenía la marca o el nombre del monstruo, o el número de su nombre.
Apo 13:18 Aquí se verá[p] la sabiduría; el que entienda, calcule el número del monstruo, que es un número de hombre. Ese número es el seiscientos sesenta y seis.[q]
El monstruo del mar
Vi subir del mar un monstruo que tenía siete cabezas y diez cuernos. En cada cuerno tenía una corona, y en las cabezas tenía nombres ofensivos[a] contra Dios.
Apo 13:2 Este monstruo que yo vi, parecía un leopardo; y tenía patas como de oso, y boca como de león.[b] El dragón le dio su poder y su trono, y mucha autoridad.[c]
Apo 13:3 Una de las cabezas del monstruo parecía tener una herida mortal; pero la herida fue curada, y el mundo entero se llenó de asombro y siguió al monstruo.[d]
Apo 13:4 Adoraron al dragón porque había dado autoridad al monstruo, y adoraron también al monstruo, diciendo: “¿Quién hay como este monstruo, y quién podrá luchar contra él?”
Apo 13:5 También se le permitió al monstruo decir cosas arrogantes y ofensivas contra Dios, y tener autoridad durante cuarenta y dos meses.[e]
Apo 13:6 Y así lo hizo; habló contra Dios,[f] y dijo cosas ofensivas contra él y su santuario y contra los que están en el cielo.
Apo 13:7 También se le permitió hacer guerra contra el pueblo santo, hasta vencerlo;[g] y se le dio autoridad sobre toda raza, pueblo, lengua y nación.[h]
Apo 13:8 A ese monstruo lo adorarán todos los habitantes de la tierra cuyos nombres no están escritos, desde la creación del mundo,[i] en el libro de la vida[j] del Cordero que fue sacrificado.
Apo 13:9 Si alguno tiene oídos, oiga:
Apo 13:10 “A los que deban ir presos,
se los llevarán presos;
y a los que deban morir a filo de espada,
a filo de espada los matarán.”[k]
Aquí se verá la fortaleza y la fe del pueblo santo.[l]
Apo 13:11
El monstruo de la tierra
Después vi otro monstruo, que subía de la tierra. Tenía dos cuernos que parecían de cordero, pero hablaba como un dragón.
Apo 13:12 Y tenía toda la autoridad del primer monstruo, en su presencia, y hacía que la tierra y sus habitantes adoraran al primer monstruo,[m] el que había sido curado de su herida mortal.[n]
Apo 13:13 También hacía grandes señales milagrosas. Hasta hacía caer fuego del cielo a la tierra, a la vista de la gente.
Apo 13:14 Y por medio de esas señales que se le permitía hacer en presencia del primer monstruo, engañó a los habitantes de la tierra[ñ] y les mandó que hicieran una imagen de aquel monstruo que seguía vivo a pesar de haber sido herido a filo de espada.
Apo 13:15 Y al segundo monstruo se le dio el poder de dar vida a la imagen del primer monstruo, para que aquella imagen hablara e hiciera matar a todos los que no la adorasen.
Apo 13:16 Además, hizo que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, les pusieran una marca en la mano derecha o en la frente.[o]
Apo 13:17 Y nadie podía comprar ni vender, si no tenía la marca o el nombre del monstruo, o el número de su nombre.
Apo 13:18 Aquí se verá[p] la sabiduría; el que entienda, calcule el número del monstruo, que es un número de hombre. Ese número es el seiscientos sesenta y seis.[q]
PAPA FRANCISCO I JORGE BERGOGLIO Y JESUITAS DOMINAN EL MUNDO
Sof 1:2
II. ANUNCIO DEL DÍA DEL SEÑOR Y EXHORTACIÓN A LA HUMILDAD Y A LA JUSTICIA (1.2–2.3)
Esto afirma el Señor:[c]
“Voy a destruir completamente
todo lo que hay sobre la tierra.[d]
Sof 1:3 Destruiré a los hombres y los animales, destruiré las aves y los peces,[e]
pondré tropiezo a los malvados
y eliminaré de la tierra al hombre.”
Esto afirma el Señor:
Sof 1:4 “Extenderé mi mano[f] contra el pueblo de Judá
y contra todos los que viven en Jerusalén.
Borraré de este lugar todo rastro
del falso dios Baal,
y hasta el nombre de sus sacerdotes.
Sof 1:5 Destruiré a los que suben a las azoteas
para adorar a los astros,[g]
y a los que se arrodillan
jurando al mismo tiempo por mi nombre
y por el nombre del dios Milcom.[h]
Sof 1:6 También destruiré a los que se apartan de mí,
a los que no me buscan ni acuden a consultarme.”
Sof 1:7 ¡Guarden silencio en presencia del Señor,[i]
porque el día del Señor está cerca!
¡El Señor ha dispuesto un sacrificio[j]
y ha consagrado a sus invitados![k]
Sof 1:8 “En el día del sacrificio
castigaré a los jefes —dice el Señor—,
a los hijos del rey
y a todos los que visten ropa extraña.
Sof 1:9 También castigaré en aquel día
a los que saltan sobre los umbrales,[l]
y a los que llenan de violencia y engaños
la casa de sus amos.”
Sof 1:10 Esto afirma el Señor:
“En aquel día se oirán gritos de socorro
desde la Puerta de los Pescados.[m]
Gritará la gente en el Segundo Barrio[n]
y habrá gran ruido de derrumbes desde las colinas.
Sof 1:11 ¡Aúllen ustedes, habitantes del Barrio del Mortero,[ñ]
porque todos los comerciantes[o] van a morir,
todos los que trafican con dinero van a ser destruidos!
Sof 1:12 “En aquel tiempo tomaré una lámpara
y registraré Jerusalén.[p]
Castigaré entonces a la gente
que se siente tranquila
como el vino reposado,
y que se dice a sí misma:
‘¡El Señor no hará nada, ni bueno ni malo!’[q]
Sof 1:13 Por eso, sus tesoros serán saqueados
y sus casas destruidas.
Construirán casas, pero no vivirán en ellas;
plantarán viñas, pero no beberán de su vino.”[r]
Sof 1:14 ¡Ya está cerca el gran día del Señor![s]
¡Ya está cerca, viene de prisa!
El estruendo del día del Señor será amargo:
¡hasta los más valientes gritarán entonces!
Sof 1:15 Será un día de ira,
de angustia y aflicción,
de ruina y desolación,
de oscuridad y tinieblas,
de nublado y sombras profundas;[t]
Sof 1:16 será un día de trompeta y de clamor
contra las ciudades fortificadas
y sus altas torres.
Sof 1:17 Dice el Señor:
“Pondré en apuros a la gente.
Caminarán como ciegos,
porque pecaron contra mí.
Su sangre será derramada como polvo,
y su carne amontonada como estiércol.”
Sof 1:18 En el día de la ira del Señor,
no salvará a la gente ni su plata ni su oro,
porque el fuego del enojo del Señor
consumirá todo el país.
¡Todos los habitantes de la tierra
quedarán destruidos en un solo instante!
PAPA FRANCISCO I JORGE BERGOGLIO Y JESUITAS DOMINAN EL MUNDO
Sof 1:2
II. ANUNCIO DEL DÍA DEL SEÑOR Y EXHORTACIÓN A LA HUMILDAD Y A LA JUSTICIA (1.2–2.3)
Esto afirma el Señor:[c]
“Voy a destruir completamente
todo lo que hay sobre la tierra.[d]
Sof 1:3 Destruiré a los hombres y los animales, destruiré las aves y los peces,[e]
pondré tropiezo a los malvados
y eliminaré de la tierra al hombre.”
Esto afirma el Señor:
Sof 1:4 “Extenderé mi mano[f] contra el pueblo de Judá
y contra todos los que viven en Jerusalén.
Borraré de este lugar todo rastro
del falso dios Baal,
y hasta el nombre de sus sacerdotes.
Sof 1:5 Destruiré a los que suben a las azoteas
para adorar a los astros,[g]
y a los que se arrodillan
jurando al mismo tiempo por mi nombre
y por el nombre del dios Milcom.[h]
Sof 1:6 También destruiré a los que se apartan de mí,
a los que no me buscan ni acuden a consultarme.”
Sof 1:7 ¡Guarden silencio en presencia del Señor,[i]
porque el día del Señor está cerca!
¡El Señor ha dispuesto un sacrificio[j]
y ha consagrado a sus invitados![k]
Sof 1:8 “En el día del sacrificio
castigaré a los jefes —dice el Señor—,
a los hijos del rey
y a todos los que visten ropa extraña.
Sof 1:9 También castigaré en aquel día
a los que saltan sobre los umbrales,[l]
y a los que llenan de violencia y engaños
la casa de sus amos.”
Sof 1:10 Esto afirma el Señor:
“En aquel día se oirán gritos de socorro
desde la Puerta de los Pescados.[m]
Gritará la gente en el Segundo Barrio[n]
y habrá gran ruido de derrumbes desde las colinas.
Sof 1:11 ¡Aúllen ustedes, habitantes del Barrio del Mortero,[ñ]
porque todos los comerciantes[o] van a morir,
todos los que trafican con dinero van a ser destruidos!
Sof 1:12 “En aquel tiempo tomaré una lámpara
y registraré Jerusalén.[p]
Castigaré entonces a la gente
que se siente tranquila
como el vino reposado,
y que se dice a sí misma:
‘¡El Señor no hará nada, ni bueno ni malo!’[q]
Sof 1:13 Por eso, sus tesoros serán saqueados
y sus casas destruidas.
Construirán casas, pero no vivirán en ellas;
plantarán viñas, pero no beberán de su vino.”[r]
Sof 1:14 ¡Ya está cerca el gran día del Señor![s]
¡Ya está cerca, viene de prisa!
El estruendo del día del Señor será amargo:
¡hasta los más valientes gritarán entonces!
Sof 1:15 Será un día de ira,
de angustia y aflicción,
de ruina y desolación,
de oscuridad y tinieblas,
de nublado y sombras profundas;[t]
Sof 1:16 será un día de trompeta y de clamor
contra las ciudades fortificadas
y sus altas torres.
Sof 1:17 Dice el Señor:
“Pondré en apuros a la gente.
Caminarán como ciegos,
porque pecaron contra mí.
Su sangre será derramada como polvo,
y su carne amontonada como estiércol.”
Sof 1:18 En el día de la ira del Señor,
no salvará a la gente ni su plata ni su oro,
porque el fuego del enojo del Señor
consumirá todo el país.
¡Todos los habitantes de la tierra
quedarán destruidos en un solo instante!
PAPA FRANCISCO I JORGE BERGOGLIO Y JESUITAS DOMINAN EL MUNDO
Sof 1:2
II. ANUNCIO DEL DÍA DEL SEÑOR Y EXHORTACIÓN A LA HUMILDAD Y A LA JUSTICIA (1.2–2.3)
Esto afirma el Señor:[c]
“Voy a destruir completamente
todo lo que hay sobre la tierra.[d]
Sof 1:3 Destruiré a los hombres y los animales, destruiré las aves y los peces,[e]
pondré tropiezo a los malvados
y eliminaré de la tierra al hombre.”
Esto afirma el Señor:
Sof 1:4 “Extenderé mi mano[f] contra el pueblo de Judá
y contra todos los que viven en Jerusalén.
Borraré de este lugar todo rastro
del falso dios Baal,
y hasta el nombre de sus sacerdotes.
Sof 1:5 Destruiré a los que suben a las azoteas
para adorar a los astros,[g]
y a los que se arrodillan
jurando al mismo tiempo por mi nombre
y por el nombre del dios Milcom.[h]
Sof 1:6 También destruiré a los que se apartan de mí,
a los que no me buscan ni acuden a consultarme.”
Sof 1:7 ¡Guarden silencio en presencia del Señor,[i]
porque el día del Señor está cerca!
¡El Señor ha dispuesto un sacrificio[j]
y ha consagrado a sus invitados![k]
Sof 1:8 “En el día del sacrificio
castigaré a los jefes —dice el Señor—,
a los hijos del rey
y a todos los que visten ropa extraña.
Sof 1:9 También castigaré en aquel día
a los que saltan sobre los umbrales,[l]
y a los que llenan de violencia y engaños
la casa de sus amos.”
Sof 1:10 Esto afirma el Señor:
“En aquel día se oirán gritos de socorro
desde la Puerta de los Pescados.[m]
Gritará la gente en el Segundo Barrio[n]
y habrá gran ruido de derrumbes desde las colinas.
Sof 1:11 ¡Aúllen ustedes, habitantes del Barrio del Mortero,[ñ]
porque todos los comerciantes[o] van a morir,
todos los que trafican con dinero van a ser destruidos!
Sof 1:12 “En aquel tiempo tomaré una lámpara
y registraré Jerusalén.[p]
Castigaré entonces a la gente
que se siente tranquila
como el vino reposado,
y que se dice a sí misma:
‘¡El Señor no hará nada, ni bueno ni malo!’[q]
Sof 1:13 Por eso, sus tesoros serán saqueados
y sus casas destruidas.
Construirán casas, pero no vivirán en ellas;
plantarán viñas, pero no beberán de su vino.”[r]
Sof 1:14 ¡Ya está cerca el gran día del Señor![s]
¡Ya está cerca, viene de prisa!
El estruendo del día del Señor será amargo:
¡hasta los más valientes gritarán entonces!
Sof 1:15 Será un día de ira,
de angustia y aflicción,
de ruina y desolación,
de oscuridad y tinieblas,
de nublado y sombras profundas;[t]
Sof 1:16 será un día de trompeta y de clamor
contra las ciudades fortificadas
y sus altas torres.
Sof 1:17 Dice el Señor:
“Pondré en apuros a la gente.
Caminarán como ciegos,
porque pecaron contra mí.
Su sangre será derramada como polvo,
y su carne amontonada como estiércol.”
Sof 1:18 En el día de la ira del Señor,
no salvará a la gente ni su plata ni su oro,
porque el fuego del enojo del Señor
consumirá todo el país.
¡Todos los habitantes de la tierra
quedarán destruidos en un solo instante!
lunes, 18 de marzo de 2013
Dan 4:34 «Al fin del tiempo, yo, Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo[j] y mi razón me fue devuelta; bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre: »“Su dominio es sempiterno; su reino, por todas las edades. Dan 4:35 Considerados como nada son los habitantes todos de la tierra; él hace según su voluntad[k] en el ejército del cielo y en los habitantes de la tierra; no hay quien detenga su mano y le diga: ‘¿Qué haces?’ ”.[l] Dan 4:36 »En el mismo tiempo mi razón me fue devuelta, la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a mí, y mis gobernadores y mis consejeros me buscaron; fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue añadida. Dan 4:37 »Ahora yo, Nabucodonosor, alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas y sus caminos justos;[m] y él puede humillar a los que andan con soberbia».
Video Capítulo: El Hijo Pródigo Lucas 15:11-32
Luc 15:11
Parábola del hijo pródigo
También dijo: «Un hombre tenía dos hijos,
Luc 15:12 y el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde”. Y les repartió los bienes.[j]
Luc 15:13 No muchos días después, juntándolo todo,[k] el hijo menor se fue lejos a una provincia apartada, y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
Luc 15:14 Cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia y comenzó él a pasar necesidad.
Luc 15:15 Entonces fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual lo envió a su hacienda para que apacentara cerdos.
Luc 15:16 Deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.[l]
Luc 15:17 Volviendo en sí, dijo: “¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!
Luc 15:18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.
Luc 15:19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros’ ”.
Luc 15:20 Entonces se levantó y fue a su padre. Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y fue movido a misericordia, y corrió y se echó sobre su cuello y lo besó.
Luc 15:21 El hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo”.
Luc 15:22 Pero el padre dijo a sus siervos: “Sacad el mejor vestido y vestidle; y poned un anillo en su dedo y calzado en sus pies.[m]
Luc 15:23 Traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta,
Luc 15:24 porque este mi hijo muerto era y ha revivido; se había perdido y es hallado”. Y comenzaron a regocijarse.
Luc 15:25 »El hijo mayor[n] estaba en el campo. Al regresar, cerca ya de la casa, oyó la música y las danzas;
Luc 15:26 y llamando a uno de los criados le preguntó qué era aquello.
Luc 15:27 El criado le dijo: “Tu hermano ha regresado y tu padre ha hecho matar el becerro gordo por haberlo recibido bueno y sano”.
Luc 15:28 Entonces se enojó y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrara.
Luc 15:29 Pero él, respondiendo, dijo al padre: “Tantos años hace que te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.
Luc 15:30 Pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo”.
Luc 15:31 Él entonces le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo y todas mis cosas son tuyas.
Luc 15:32 Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano estaba muerto y ha revivido; se había perdido y ha sido hallado”».[ñ]
Parábola del hijo pródigo
También dijo: «Un hombre tenía dos hijos,
Luc 15:12 y el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde”. Y les repartió los bienes.[j]
Luc 15:13 No muchos días después, juntándolo todo,[k] el hijo menor se fue lejos a una provincia apartada, y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
Luc 15:14 Cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia y comenzó él a pasar necesidad.
Luc 15:15 Entonces fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual lo envió a su hacienda para que apacentara cerdos.
Luc 15:16 Deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.[l]
Luc 15:17 Volviendo en sí, dijo: “¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!
Luc 15:18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.
Luc 15:19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros’ ”.
Luc 15:20 Entonces se levantó y fue a su padre. Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y fue movido a misericordia, y corrió y se echó sobre su cuello y lo besó.
Luc 15:21 El hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo”.
Luc 15:22 Pero el padre dijo a sus siervos: “Sacad el mejor vestido y vestidle; y poned un anillo en su dedo y calzado en sus pies.[m]
Luc 15:23 Traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta,
Luc 15:24 porque este mi hijo muerto era y ha revivido; se había perdido y es hallado”. Y comenzaron a regocijarse.
Luc 15:25 »El hijo mayor[n] estaba en el campo. Al regresar, cerca ya de la casa, oyó la música y las danzas;
Luc 15:26 y llamando a uno de los criados le preguntó qué era aquello.
Luc 15:27 El criado le dijo: “Tu hermano ha regresado y tu padre ha hecho matar el becerro gordo por haberlo recibido bueno y sano”.
Luc 15:28 Entonces se enojó y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrara.
Luc 15:29 Pero él, respondiendo, dijo al padre: “Tantos años hace que te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.
Luc 15:30 Pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo”.
Luc 15:31 Él entonces le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo y todas mis cosas son tuyas.
Luc 15:32 Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano estaba muerto y ha revivido; se había perdido y ha sido hallado”».[ñ]
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